jueves, 31 de agosto de 2023

CIEGA CLARIDAD de Pura Fernández Segura.

 CIEGA CLARIDAD de Pura Fernández Segura. Por Custodio Tejada.

OPINIONES DE UN LECTOR.




CIEGA CLARIDAD de Pura Fernández Segura. Entorno Gráfico Ediciones. El colofón te indica que “Se terminó de imprimir el 12 de octubre, coincidiendo con la festividad de la Virgen del Pilar en los talleres de Entorno Gráfico Atarfe,  Granada 2022”.  La portada es una pintura abstracta de colores claros y oscuros que provoca una sensación cálida y fría al mismo tiempo, como de luz y de sombra. En la contraportada encontramos como carta de presentación  una sinopsis firmada por el poeta Antonio Praena. Dentro hay 56 páginas y 34 poemas divididos en tres partes. La primera, “Temet nosce”, con 18 poemas; la segunda, titulada “Cerrado de mis horas”, con 14; y la última parte, In Memoriam, con 2 poemas. La luz como métafora de la fe y la esperanza. La filosofía y la religiosidad inundan los versos de Pura. Al leerla tu mente y tus sentidos realizan un poemizaje.

 

         Dice el profesor, crítico literario y traductor Damiá Alou que no cree “en los escritores asépticos, todo el que escribe debe comprometerse con su tiempo”. Escribir una opinión lectora o una reseña es otra forma de impregnarte de tu época, de comprometerte con tu tiempo y tu esencia vital. Vivimos en un mundo donde tener un perro o un gato más que un hijo, plantar un árbol, subir en globo y publicar un libro como quien se toma una caña se ha convertido en una meta barniz existencial. Y en medio de esta época de inmunidades de rebaño yo abro las páginas de “Ciega claridad” y me pongo a leerlo como si fuera el acto más revolucionario del mundo.

         Ya desde el principio, el oxímoron del título, Ciega claridad, prepara para la mirada que encierra el poemario. Aquí Pura Fernández Segura hace uso de todos los sentidos para construir su poética. La autora dice en una entrevista para Secretolivo.com que son “poemas que se han ido fraguando lentamente desde la contemplación, el alejamiento y el silencio”. “Creo que Ciega claridad marca un antes y un después con lo anteriormente escrito. Creo que afianzo mi voz poética, hay crecimiento y madurez”. En la sinopsis de la contraportada, escrita por Antonio Praena, leemos que “Ciega es la claridad que emana de las cosas que nos sujetan a la vida… Porque Pura Fernández Segura ha posado sobre ellos una mirada radicalmente cordial e inteligente, esa que deja amanecer en lo visible de este mundo una claridad que da sentido a la existencia abismándonos en sus misterios: el misterio del amor… Pura da el paso que la inscribe entre las poetas cuya personalidad ya no tiene vuelta atrás y se reconoce por sí misma”. Asegura Luis Cerón Martin, en una reseña publicada en la revista Alhucema nº 43, que Ciega claridad es “un libro que plasma unos impulsos poéticos tan propios como intensos, tan latentes en sí que resaltan la propia voz de su autora en toda su dimensión… muestra cómo puede abordarse una situación enormemente compleja: la disposición de varios sentires del alma abordados en muy poco espacio”. “Sobre el estilo de este poemario comentar que está muy logrado. La poeta marida a la perfección fondo y forma, de tal manera que ambos ingredientes resultan plenamente entrelazados y, por tanto, dispuestos con sabiduría.” El escritor Antonio Lara Ramos escribe en su blog “Mi espacio literario” que el poemario “nos traslada al universo de lo transcendente”. “Un tono existencialista impregna los poemas”, “el sonido que acompaña los versos facilita el placer de su lectura, tocada por una musicalidad compuesta por palabras que nos trasladan al ritmo, la emoción, la música, a esa sutileza que es la poesía de Pura”.

         Cuatro citas sirven de proemio al poemario, una de Eckhart, otra de Sor Juana Inés, la tercera de Pierre Michon y la última de JM. Le Clézio. Después de las citas encuentras una doble dedicatoria, a su madre y a su hermano. Y siempre la luz como metáfora de la fe y la esperanza, como verdad y camino.

Hay que llegar a sus páginas como un neófito. El ritmo y la musicalidad de sus versos anuncian la rica sensibilidad de la poeta y sus sentidos, “indemne quedó el sicomoro,/ bajo su fronda, te busca/ con la última luz,/ mi corazón y el ángel caído/ de la melancolía” –leemos en la página 26. Un viaje filosófico-religioso te espera. La poética del libro, como una gymkana, nos atrapa con su “luz extrema”. Una luz que encandila y alumbra durante toda la lectura: “Bendito el poeta que canta/ la luz que augura el nuevo día”, “Entre dos luces”, “El álgebra era luz quebrada”, “y los ojos refulgiendo en lo oscuro”, “Sostiene el pábilo la llama/ y su mudo resplandor procura”.

         La primera parte, Temet Nosce, nos introduce en una poética  filosófica y religiosa, más metafísica, donde la fe y lo sagrado van abriendo paso a los sentidos que buscan respuestas. “Es preciso abrirse en canal y a punta/ de cuchillo penetrar en lo oculto/ y sacar al sol/ esa parte insondable del ser/ que nos conforma./” En el primer poema, también titulado “Temet nosce”, nos lleva del “Conócete a ti mismo”, que estaba en el Templo de Apolo en Delfos, al obispo Alipio de Tagaste, amigo de Agustín de Hipona, y de ahí a los estoicos. En el segundo poema, “El fruto de la nada”, el dominico, teólogo y filósofo alemán Maestro Eckhart de Hochheim que dio forma a la mística renana, nos guía por el camino que la autora ha trazado. En el poema “La Moabita”, reclama el papel de las mujeres, su contribución jamás reconocida. Nos lleva hasta el libro de Rut como modelo de piedad, amabilidad, fidelidad, obediencia, sumisión y coraje que busca la gloria de Dios. En La segunda parte del poemario, Cerrado de mis horas,  es la belleza, el amor, la contemplación, la maldad y la guerra las que toman las riendas de los poemas. Es más existencial y nostálgica, más llena de luces y sombras. “Qué fue del amor…” –se pregunta. “Canibal soy para comerte a besos” –canta la poeta con “Enhiesto labio”. “Hay noches de vigilia/ que me llevan al lugar/ donde era tu costumbre;/ con la esperanza de encontrarte…” “Tus pisadas, alejándose,/ eran un río mudo entre la niebla/ y hendían como un tajo en la noche.” El poema “Travesía” nos lleva hasta el refugio del amor: “sobre tu cuerpo, un bosque/ poblado de misterio,/ resucitado de pájaros”. Y en la tercera parte, In Memoriam, la pérdida como trasfondo deja un resquicio entreabierto de luz para homenajear a la madre y al hermano. El tacto de las manos y el olor de los dompedros embriagan con su lírica. “Ahora sé cuánto alivio y verdad/ hubo en tus palabras./ Eran cosas nuestras, adentro quedan.” –concluye el poemario, ya dentro de ti como parte de tu ser.

         En sus versos hay muchos nombres que forman una red intertextual que atrapan al lector. Celestina, Ulises, Casandra, Rut (la moabita), Apolo, la poeta Senen Hisjrim, el amanuense, Saturno… También hay préstamos de versos de José Hierro, Rosario Castellanos… lo que da un efecto intertextual mayor. Las palabras que elige también proponen un viaje en el espacio y en el tiempo, por su bagaje lector, pero también por su memoria. Seforis, bitcoin, nigromante, zahorí, quimera, epitafio, Delfos, dompedros, la Torda…         Nombres que indican un itinerario que la autora ha recorrido llena de pensamientos y emociones, de vida y de latidos, de luces y de sombras.

Cuando lees “Ciega claridad” de Pura Fernández Segura tus sentidos realizan un poemizaje, echan raíces en su poética siempre expansiva por lo que tiene de intertextual y de melancolía, por lo que tiene de metafísica y existencial. El libro entero es un camino de salvación, de aprendizaje y de memoria, una vía homenaje que descansa en la fonda de la contemplación y el autoconocimiento. Sus poemas son destellos que no te dejarán partir de su lectura igual que cuando llegaste.

 

Opiniones de un lector

Custodio Tejada

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TODOLITERATURA


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GRANADA COSTA

miércoles, 26 de julio de 2023

CUADERNO DE ITALIA de Santos Domínguez

 CUADERNO DE ITALIA de Santos Domínguez. Por Custodio Tejada.

Opiniones de un lector.



CUADERNO DE ITALIA de Santos Domínguez.  Siltolá Poesía. 70 páginas y 35 poemas. El poemario está dedicado a Marcela Filippi. Es un “Grand Tour”  lírico. Dos citas en la contraportada, una de Félix Grande y otra de A. Sáenz de Zaitegui, dejan claro el libro y el poeta que tenemos entre las manos. No es un crucero, no es un safari, no es una guía turística, no es un museo. Es mucho más que eso, es un excelente poemario que nos lleva de viaje a través del lenguaje. Santos Domínguez, como un cicerone o un maestro de ceremonias nos conduce y nos guía por la arquitectura de su mirada convertida en plano y en perspectiva. Ya el título “Cuaderno de Italia” nos invita a recorrer un itinerario, a realizar un viaje, a descubrir la bitácora de una nostalgia que se hace palabra y verso, imágenes vivas de una memoria. Como un libro de viajes o un cuaderno de artista el poemario se hace mapa o callejero, guía espiritual y diario. La belleza de sus versos provocan un “estrés del viajero” lector. Una espiritualidad o mística cósmica nos aguarda dentro. Al final concluye el poemario con la última parte titulada “Envío”, donde refleja las dedicatorias.

 

     Mencionar o citar implica generosidad, porque es una forma de reconocer. Una cita es un selfi compartido. Cuando citamos, intertextualizamos. E intertextualizar es como hacer una foto de familia. Todos los itinerarios poéticos, por regla general, suelen ser itinerarios saludables e iniciáticos. Dentro de cada libro hay siempre un itinerario xanadú. Toda reseña encierra algo de epitafio, porque cuando el crítico acaba con ella muere el lector que la hizo. Un libro o un lugar pueden tener muchos epitafios cuando cerramos sus páginas.

     Para Pablo d´Ors “todo lo que nos pasa por dentro, por oculto o modesto que parezca tiene una repercusión universal”, y para Adonis “la poesía siempre viaja”. Dijo Julián Barnes que “la lectura y la vida no están separadas, son simbióticas”. En el Museo del Prado se conserva el “Cuaderno italiano”, un documento escrito donde Goya plasmó su paso por Italia. También están los “Cuadernos de Italia” de José del Castillo o Mariano Salvador Maella. El propio Diego Velázquez también realizó dos viajes de descubrimiento y formación artística por Italia. Gracias a eso tenemos cuadros como “Vista del jardín de la Villa Médicis”, al que Santos Domínguez se ha atrevido a ponerle una banda sonora de palabras y sentidos en este poemario.

     Dice José Manuel Benítez Ariza que “Cuaderno de Italia” “es una luminosa celebración de la cultura, del humanismo, del placer del viaje e incluso de la amistad. Está muy bien escrito, abunda en acuñaciones memorables y obra en el lector un curioso efecto de inducción a la serenidad. José Luis Morante asegura que “cada monumento y cada experiencia cultural son percibidos como un viaje interior a las raíces que clarifica y recrea el contexto histórico y las vetas argumentales de su estar en el tiempo… la mirada es punto de partida para una intensa indagación interior sobre la frágil consistencia de la naturaleza humana… Cuaderno de Italia descubre la íntima conexión entre arte y devenir existencial. Despierta en el aire limpio de la amanecida el deseo de mirar las cosas con la luz del espíritu”. Y Jorge de Arco afirma, en un artículo titulado “Vencedores del tiempo”, que Santos Domínguez en su Cuaderno de Italia “contempla lo digno de ser cantado y lo canta de modo alto y nítido. En este sentido nuestro poeta goza de una técnica primorosa, de orfebrería, entiende su quehacer como el del artesano”. “Es un libro lúcido y cautivante”.

     Ya el título “Cuaderno de Italia” nos invita a recorrer un itinerario, a realizar un viaje, a descubrir la bitácora de una nostalgia que se hace palabra y verso, imágenes vivas de una memoria. Como un libro de viajes o un cuaderno de artista el poemario se hace mapa o callejero, guía espiritual y diario. La belleza de sus versos provocan un “estrés del viajero” lector. Una espiritualidad o mística cósmica nos aguarda dentro. Como “una oscura metáfora del tamaño del hombre” los versos de Santos  Domínguez nos cincelan por dentro. El mármol de su poética nos sublima a través del arte. Una poética, la de este libro, que lo mismo se hace cuadro, que se convierte en claustro, en panteón, en monte, en templo o en consciencia. En la contraportada dos citas piropos, una de Félix Grande y otra de A. Sáenz de Zaitegui, hacen las funciones de sinopsis. En el interior un prólogo breve de Marcela Filippi Plaza nos prepara para el trance, para el síndrome de Sthendhal o de Florencia o de estilo que nos espera dentro.

     Cuaderno de Italia es un viaje, por el arte, por la geografía, por un país, por el lenguaje, por las emociones… Los nombres nos seducen con su música vehicular. Pronunciar un nombre es un viaje en sí mismo. La grafía de un lugar es mágica. Su poder teletransportador se hace más evidente que nunca en “Cuaderno de Italia”. Santos Domínguez, como un pintor de palabras, nos lleva de Caravaggio a Velázquez, a Bernini o Borromini, Miguel Ángel, Leopardi, Dante, Escipión, Henry James, Goethe, Rafael Alberti… Pero también nos conduce del Tíber a Pérgamo, a Roma, Salerno, Florencia, Siracusa, Sicilia, Pompeya, Nápoles, Recanati, Venecia… O por arte de magia lingüística vamos del Panteón de Agripa a los Pinos de Monte Mario, al Templo de Isis, al barrio de Trastévere, al Teatro Marcello, a los Jardines de Velázquez, las Termas de Diocleciano, Ponte Vecchio y el río Arno. Pero tranquilos, que no estoy haciendo “espoiler”, porque lo importante es su lectura y la emoción psicosomática que nos producen sus versos.

     La mirada, como esencia del viajero, define cada jornada del poemario. Y así leemos: “Es un lugar oculto a la mirada extraña”, “sobre el contorno en ruinas de una mirada frágil”, “que invade la mirada”, “y hay una luz central que abarca la mirada”…  Aunque es un manjar para todos los sentidos, no solo para la mirada. “Cinco arroyos que cantan o rugen contra el agua/ como el viento en las noches destempladas de marzo” pg. 35 También impregna el poemario cierto perfume panteísta, por lo que tienen sus versos de teosóficos y místicos. “Cantaban las esferas, revelaban la cifra/ secreta de los astros./ Vibraba la armonía del intervalo,/ giraban en sus círculos los números perfectos,/ las partes habitadas y el discurrir del sol” –como canta en la página 61. También como un poeta arquitecto o un poeta astrónomo escribe: “Todo lo entiende el ojo cuando mira hacia arriba,/ hacia la semiesfera que cifra el universo/ en su cúpula astral y en su bóveda oscura”, “Y hay una astronomía de ciclos planetarios, de lunas y estaciones y números enteros/ que invocan en sus celdas lo cósmico y el símbolo,/ la perfección del centro, la diagonal y la esfera/ la armonía en equilibrio del cuadrado y el círculo” –dibuja técnicamente con palabras en la página 20. También hay una mirada écfrasis, como la que nos deja en el poema “In absentia” de la página 15. Gracias a sus poemas vivimos muchos viajes dentro del mismo viaje. El autor nos hace danzar entre el arte y la filosofía, entre el lenguaje y la arquitectura, entre la fe y la razón, la ciencia y el arte, la escultura y la magia del espacio, y todo enhebrado por el lenguaje poético que se torna en hilo de oro, en el hilo lírico de Santos Domínguez. “En una misma plaza,/ ¿la fuente milagrosa o la portada curva?,/ ¿el bosque de columnas o el proscenio barroco?,/ ¿la fiesta de la carne o el triunfo de la mente?/…/ el baldaquino en bronce se soporta en los números,/ y el desafío del hueco se sostiene en las cúpulas” –dice en la página 26. En “Cuaderno de Italia” perspectiva y geometría se funden en el lenguaje hasta transformarse en poética y cúpula de metáfora. Santos Domínguez, como un traductor, ha ido transformando columnas, pinturas, experiencias, esculturas, paisajes… en lenguaje poético.

     El poeta también se hace pintor de almas, en biógrafo lírico. “¿Bernini o Borromini?/ la cólera suicida del célibe iracundo/ o la viril potencia del que ignoró la envidia?” Hay poemas más crípticos  u oníricos como “El sueño de Escipión”, donde el autor recuerda a Macrobio. Santos Domínguez, como un excelente creador de atmósferas nos lleva por el espacio y el tiempo. Versos convertidos en columnas, poemas transformados en esculturas o pinturas, el libro entero erigido como una arquitectura edificio puesta al servicio del placer lector, y todo formando parte de un artefacto lírico que nos lleva de la poética al éxtasis y de la historia al apunte íntimo. Con el poema “Cúpula del Duomo” parece que estamos sobre la catedral de Santa María de las Flores en Florencia: “la levedad robusta de los nervios,/ la piel sin armadura./ Aprendida en la música que rige los planetas/ y en la espina del pez,/ eleva su linterna hacia el centro del mundo/ la cúpula más bella de la Tierra”. Después de leer esto el lector solo puede suspirar o gemir y darle gracias al poeta por volver a levantar, esta vez con palabras, la cúpula de Brunelleschi, desde ahora también la cúpula lírica de Santos Domínguez. En el poema de la página 38 “En casa de Maurizio” encontramos a un poeta juguetón y divertido, un Santos Domínguez lleno de sentido del humor, otro sentido más que cruza el poemario. Una “laudatio” a la amistad. No puedo obviar el emotivo poema de “San Cosimato in Mica Aurea”, que surgió en el lugar donde le daban quimioterapia a Marcela Filippi Plaza y dedicado a ella “en la piedra que piensa”. Esa es la otra intrahistoria que a veces tienen los poemas y que no es necesaria para afrontar su lectura.

     Después de leer “Cuaderno de Italia” de Santos Domínguez, uno descubre que las piedras y el camino hablan y que los sentidos en flor del poeta siempre están atentos. Como el “Grand Tour” lírico que es, sus poemas producen un síndrome lector equivalente al de Florencia. Síndrome que para distinguirlo de otros, por la emoción psicosomática que produce su lectura, podríamos llamarlo Síndrome de Estilo, ya que su poética nos lleva al éxtasis y al vértigo, como si fuera un “Pangue lingua gloriosi”. El poeta, por este libro y todos los demás, merece un lugar destacado en el Parnaso, pero también en los reconocimientos más mundanos, sabiendo que ha conseguido prestigiosos galardones. Ojalá la suerte y la buena brisa le vengan de cara y siga cosechando recompensas. Es mi deseo. Mientras llegan o no, lo mejor es disfrutar con sus textos. Larga vida tengan sus lecturas. Larga vida tenga Santos Domínguez.

 

 

OPINIONES DE UN LECTOR

Custodio Tejada

21 de julio de 2023

 

 


 

 

 TODO LITERATURA


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martes, 11 de julio de 2023

UN UNICORNIO FUERA DE SU TAPIZ de Ángel Olgoso

 UN UNICORNIO FUERA DE SU TAPIZ  de Ángel Olgoso. Por Custodio Tejada.


OPINIONES DE UN LECTOR.


UN UNICORNIO FUERA DE SU TAPIZ de Ángel Olgoso. Entorno Gráfico Ediciones. 200 páginas. 44 textos mariposas lepidópteros presentados con olfato de alfiler entomológico. Una compilación de textos varios o una miscelánea “de textos publicados o leídos” que son presentados como un “libro-brújula”, por lo que tiene de itinerario o viaje de descubrimiento, por lo que tiene de intrahistoria biográfica y lectora. La portada prepara para “ver el prado donde relincha el unicornio” o para ir de caza al mundo de la creatividad y la fantasía. Podría leerse como unas memorias librescas o un diario de acontecimientos. En la sinopsis de la contraportada se nos orienta que “con libros como éste, Ángel Olgoso, convierte los textos misceláneos en una de las bellas artes”. Podemos entender esta publicación mucho mejor si la pensamos como un ponerse al día para ir dejando su obra completa en ciernes.

 

Decía Borges que “el equilibrio entre la respiración y la frase, la lectura y la escritura son de los pocos goces verdaderos de este mundo”. Cuando unos autores se empeñan en hacerte leer unos libros suyos en vez de otros, es porque quizá ellos también se han fijado en ti como lector, te han analizado y te han elegido con una idea preconcebida que encierra algún tipo de afinidad o, al menos, un curioso interés. Y es que como dice Ángel Olgoso, todos los que escribimos lo hacemos con la “intención de engatusar al lector”, unos con más éxito que otros, está claro.

Ser un cazador furtivo permite ver el coto desde otras perspectivas y con otros intereses. Quien no vive ni se dedica a la crítica literaria de forma oficial tiene algo de crítico furtivo,  y por tanto, también de cazador aficionado. Cuando opinamos sobre algo que nos ha gustado, o no, ya sea un libro, un cuadro, una película o lo que sea, lo que realmente pretendemos es compartir ese momento glorioso que nos ha regalado la obra de arte en cuestión, y por añadidura, el artista que hay detrás. Un crítico tiene algo de cazador taxidermista, y en este libro Ángel Olgoso ejerce mucho de crítico. Pero ¿cuánto influye lo que escribimos en el prestigio de una obra o de un autor, y en las ventas de ese libro, por ejemplo? La verdad, creo yo, y dependiendo del canal que se utilice, es que poco o casi nada. Porque al verdadero control del mercado no se le escapa ninguna tecla. Sin embargo, seguimos nuestra inercia locuaz de lombrices que buscan la luz y no paramos de opinar sobre todo. Quizá porque es la única manera de impedir que el espíritu crítico muera en manos de los cazadores desaprensivos que solo ven la caza como un negocio y nada más. En cualquier caso, hacerse con una buena pieza literaria o artística reporta grandes emociones y placeres. Y eso es lo que nos muestra Ángel Olgoso en estas páginas memorables, por lo que tienen de memoria, explicación y testimonio.

Ya el título, “Un unicornio fuera de su tapiz”, nos aventura el paralelismo que el propio autor establece entre él y el unicornio, la de la poética de este libro y el resto de su obra, engarzadas ambas, eso sí, a través de la imagen tan fantástica del título. El autor no está en el relato, aunque después de leerlo cualquiera diría que no está a gusto en el tapiz. La portada, con unicornio incluido, predispone para afrontar la lectura de Ángel Olgoso como un maestro de la fantasía y un lector singular con facultades de crítico patafísico y literario. Un libro que nos permite conocer la biografía del autor desde un matiz lector o cultural.

Si tuviéramos que describir la mirada que experimenta el autor con esta recopilación de textos repartidos por doquier que ahora se unen en forma de libro, ésa es la de una visión caleidoscópica, intertextual y biográfica, por lo que tiene de testimonio y confesión. El autor dice que escribe “relato a relato hasta conseguir un acabado artefacto narrativo sin pensar que algún día conformarán un libro”, y así también ha sido gestado éste.

En la sinopsis de la contraportada se nos orienta que “con libros como éste, Ángel Olgoso, convierte los textos misceláneos en una de las bellas artes”. Para el autor “El lenguaje es la vida, no la cifra de la vida, sino la vida misma. Sin lenguaje no hay nada. Su magia lo es todo: uno dice manzana y la manzana ya cuelga del árbol o brilla entre los dedos. La potencia genésica y embaucadora de las palabras es tal que puede convocar incluso la más pura belleza y el horror más extremo”. Y además tiene “el convencimiento de que la literatura solo ha de rendir vasallaje a la altura poética de su obra, de que el autor no esté sujeto a otros límites que el juicio estético”. Cita que me recuerda las últimas declaraciones de John Banville: “Solo me importa crear arte. Y eso es lo que hace valiosa la literatura: que no importa nada más”. Y en esa disyuntiva nos encontramos todos los escritores: ¿el arte por el arte o el arte como arma?

En “Un unicornio fuera de su tapiz” encontramos presentaciones de libros, artículos de opinión para revistas, prólogos, crítica, ensayo, discursos, poemas, entrevistas, eventos culturales, relaciones personales, anécdotas, impresiones, opiniones… Lo mismo nos lleva del libro más curioso de su biblioteca a la anécdota más selecta o al apunte más espejo. Es como si quisiera fomentar en el lector una vocación detectivesca convirtiéndolo en testigo de una parte de su biografía vital e intertextual, la de ser telonero de otros escritores o artistas o la de ser protagonista invitado.

 El autor, con precisión de entomólogo, va presentando uno a uno sus textos mariposas, cuidadosamente pinchados en su alfiler con un montaje en seco y alas extendidas. Los nombres aquí son lepidópteros aglutinados en el “alcohol etílico” de esta edición entomológica. El autor persona, con gran sentido del humor, se encarna en cada una de las páginas escritas. Este volumen de Ángel es como un autodefinido o un crucigrama, en el que se entrecruzan nombres como flechas. Todos ellos señalan un camino biográfico, confluyen en los ojos y en la mirada lectora y amiga de Ángel Olgoso. Así los nombres señalan como si fueran brújulas: Gregorio Morales, Josefina Martos Peregrín, Santiago Caruso, Wenceslao-Carlos Lozano, Antonio Sánchez Trigueros, Marina Tapia, Carlos Almira, Miguel Arnas Coronado, José Luis Martínez-Dueñas, Carlos Edmundo de Ory, José Vicente Pascual… También Boris Vian, Kafka… Flechas que se hacen pisadas o itinerarios, y así podemos imaginar al autor yendo y viniendo de presentaciones de libros a exposiciones o a recepciones de premios, y de lecturas a escrituras o para echar una carta, acudiendo a la Academia de Buenas letras vestido con chaqué o imaginando entremedias el refrigerio que hay después de esas actividades. Y es que en sus páginas el autor deja un reguero de miguitas de pan para que sigamos el rastro de su quehacer literario, y su genealogía familiar lectora al presentarnos a su abuelo Edgar, su padre Franz y una legión de titos.

Un viaje, claro que este libro es un viaje. Por su entorno y por su quehacer cotidiano, Imaginemos este libro como un paseo, en el que vamos agarrados de la sombra y de la mano de Ángel Olgoso, mientras nos habla y nos seduce con su conversación. Imagino al escritor salir del portal de su casa y caminar por las calles de Granada para ir de un sitio a otro. Cierro los ojos y veo su silueta de pistolero rubio y patafísico, ejemplo vivo del western literario granadino, cruzar por los pasos de peatones en busca de algún duelo tertulia. Así nos lleva del Palacio de Bibataubín al Centro Cultural Caja Granada, a la Biblioteca de Andalucía, a la terraza del Café Fútbol, Centro Artístico, Feria del Libro, Librería Ubú,  Paraninfo de la Facultad de Derecho, Academia de Buenas letras, Fundación Andaluza de la Prensa, Palacio de los Condes de Gabia, Librería Picasso, IES Pedro Soto de Rojas, Museo Casa de los Tiros…

En Cuentos Medulares, publicado en Quimera y aquí en la página 49, deja su parecer sobre relato y novela, donde confiesa que a veces tiene “la sensación de escribir visiones en lugar de contar sueños”. En el texto “Cúllar Vega. Una evocación.” homenajea a sus orígenes y la memoria de su corazón. Porque el pueblo de cada uno siempre habita en la caja negra de las emociones y los sentimientos. En la Presentación de El menor espectáculo del mundo deja diez razones por las que odia a Félix J. Palma que son un alegato maravilloso del sentido del humor y de la amistad. Y es que en este libro descubrimos a un Ángel Olgoso, maestro alquimista, que es capaz de transmutar el odio en amor, y el amor en oro, hasta el punto de convertir el halago en un rasgo crítico distintivo y divertido. Leyendo sus otros libros conocemos al autor o el escritor que es, con toda la imaginación a su alcance, pero aquí, en este unicornio y su miscelánea de textos a quien conocemos es a la persona que hay detrás del nombre, nos deja entrever sus miradas más íntimas y personales, con toda la realidad testimonial de sus ojos y pensamientos. De este libro podríamos decir que es un manual de amistad y admiración, un diario de apuntes bio-bibliógraficos de gran importancia intrahistórica.

En “Un unicornio fuera de su tapiz” nos encontramos “el veneno de la realidad”, aunque al leerlo descubrimos que también nos proporciona “el antídoto”. Un conjunto de textos que le sirven para expresarse, que nos ayudan a conocerlo desde la otra orilla, que valen como una especie de poética o más bien una retórica de su modus operandi como cuentista o lector, especialmente si nos detenemos en la valiosa entrevista realizada por Miguel Ángel Muñoz para “El Síndrome Chéjov”. Ángel Olgoso manifiesta que “toda coartada de la retórica resulta lícita si un autor utiliza sus recursos para que la fricción entre esas dos piedras –la del autor y la del lector– acabe prendiendo un fuego placentero, confortador, excelso, sagrado”. Y aunque “se puede ser sin ser percibido” –como le dice Ángel a Miguel Ángel Muñoz, la escritura de Ángel Olgoso  certifica que estamos ante un autor que sin lugar a dudas merece ser percibido y leído más y mejor. Es mi opinión.

 

  

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OPINIONES DE UN LECTOR

Custodio Tejada

2 de Julio de 2023.




 En Granada Costa

https://granadacostanacional.es/un-unicornio-fuera-de-su-tapiz/


        En Todoliteratura

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martes, 27 de junio de 2023

VIOLENCIA de Bibiana Collado Cabrera

 VIOLENCIA de Bibiana Collado Cabrera. Por Custodio Tejada.

OPONIONIONES DE UN LECTOR.



VIOLENCIA de Bibiana Collado Cabrera. Editorial La Bella Varsovia. Poesía. Tapa blanda. 92 páginas. Año de edición 2020. 21cm de alto por 12 cm de ancho y 0,5 de grueso. Tercera Edición. Está dividido en cuatro partes: “Decir víctima, Decir veneno, Decir golpe y Decir roto”. Un poemario grito o denuncia que se abre paso en las entrañas a fuerza de arañazos, heridas y cicatrices. Conforme vas leyendo acto y palabra se funden, y desde una arquitectura dialógica, la violencia verbal se convierte en reclamo de justicia a través de la batalla cultural del lenguaje, un estado de consciencia y una voluntad pedagógica. Otro libro de poesía que introduce por derecho propio a Bibiana Collado en el Linaje de las Matriarcas.

            Jhon Banville declara en una entrevista para “Ethic.es” con motivo de su última publicación “Las singularidades” que cuando se sienta a escribir deja de existir, o que “el arte no tiene ninguna responsabilidad para con nada… El arte no tiene ninguna responsabilidad en relación a la política, los códigos morales o cualquier otra cosa. Y una de las cosas que hacen las obras de arte más valiosas es el hecho de que el artista siempre lo hace lo mejor que puede. No importa lo horrible que sea la persona en cuestión: la obra siempre va a ser auténtica y cierta… Y es porque no tiene nada que ver con quién es uno”, “Pero no sé nada de justicia social. Solo me importa crear arte. Y eso es lo que hace valiosa la literatura: que no importa nada más. Un artista debe ser honesto y no pretender que está escribiendo por la sociedad, por su propio compromiso. Eso es basura…”. “Todo parece estar siempre cambiando, pero la verdad es que ni el mundo ni la gente cambia. Somos exactamente iguales que cuando estábamos dentro de las cavernas hace 12.000 años atrás… Somos los animales que siempre hemos sido”. Lo que dice Banville parece casi contracultural al momento y la percepción que vivimos. Por supuesto que Bibiana Collado no entraría en el decir de John Banville, su vocación “marxista” de la cultura no se lo permite. “Nos hacen con cada palabra” –escribe la autora. Vemos que el arte también tiene algo de mercado persa o rastro.

Escribió Mijaíl Mijáilovich Bajtín que “el lenguaje no es un don divino ni un regalo de la naturaleza. Es el producto de la actividad humana colectiva, y refleja en todos sus elementos tanto la organización económica como la sociopolítica de la sociedad que la ha generado”, o, “la conciencia solo deviene conciencia al llenarse de un contenido ideológico, es decir, sígnico y, por ende solo en el proceso de interacción social”. Autora y lectores nutriéndose de carne lingüística e intertextual. Las citas y dedicatorias de “Violencia” acompañan el trayecto itinerario o banquete.

            Decía Juan Ramón Jiménez que la literatura es un estado de cultura y la poesía un estado de gracia. En Bibiana Collado cultura y gracia se dan la mano y con esa carga de profundidad que tienen sus poemas nos conduce por la violencia de género, el abuso del patriarcado y el poder del lenguaje, con una buena carga metalingüística que se hace evidente en todo el poemario. “Los padres, cuyas bocas crearon el mundo,/ no me dieron palabras para nombrar eso” –dice en el poema Casa. La portada, con un desconchón que borra el rostro de una mujer que viste de azul, nos anuncia lo que nos espera en sus páginas, un deseo denuncia contra la violencia de género y la sumisión que proyecta el lenguaje. En la sinopsis del libro que encontramos en la contraportada leemos: “El lenguaje puede transformar la realidad y puede generar también violencia. A ese abismo se asoma este libro valiente y necesario”. En el titular que aparece en “elmundo.es” la autora afirma que las mujeres están demasiado acostumbradas a heredar silencio. “El silencio se hereda, la experiencia del daño se hereda”. En una entrevista para “lasnuevemusas.com” confiesa que “decir algo es hacer algo”, lo que pone de manifiesto que para la poeta decir y hacer son sinónimos, escribir es una forma de actuar, usa la poesía como acción o reacción y también como pedagogía o revolución. Le otorga al lenguaje el poder de la obediencia y la trampa, pero también el de la liberación y la lucha. Quien controla el lenguaje y el relato controla el poder. Verbalizar puede ser el primer paso del cambio, la primera piedra de la transformación. “Ellos pueden decir, nosotras no. Y si lo hacemos, se nos castiga” –dice.

He descubierto con dos lecturas que el poemario produce una rabia contenida y un debate consigo mismo y con esta época cronotopo que nos ha tocado vivir. Primero, con una lectura rápida que me sentó como un puñetazo por la contundencia de su poética, y luego, más sosegadamente, con una segunda lectura que sentí como una caricia de lija. Violencia, de Bibiana Collado  Cabrera, editado con la delicadeza que acostumbra La Bella Varsovia, abre las persianas del lenguaje para mostrarnos lo que ocurre en esa casa. Sus poemas son como golpes, versos que son pellizcos en las entrañas, heridas, “violencia sobre el lenguaje” que se hace denuncia y dignifica, un decir que quiere hacer, un nombrar que huye del silencio y del miedo para renombrar, para digerir de nuevo y sacar afuera. La voz de este libro es mucho más que decir víctima, veneno, golpe o roto, es un decir limpio, claro y directo que se hace ser o voluntad en la palabra que toma consciencia y se rebela en nombre de todas.

Abre el libro un gran poema titulado “La palabra despecho”, que podría estar incluido en cualquier antología que refleje el legado del Linaje de las Matriarcas y cuyo valor literario justifica por sí solo todo el poemario. “La palabra despecho constituye/ un éxito del lenguaje/ -y el lenguaje siempre es patrimonio del opresor-/ La palabra despecho desactiva/ todo discurso, anula cualquier/ fisura…” Con este poemario la poeta intenta “buscar y abrir fisuras en el lenguaje, con la voluntad de reapropiarse de esta herramienta poderosísima que juega tantas veces en nuestra contra” –dice y maximiza la poeta.

Un libro y una autora que seduce y encandila. Bibiana Collado consigue aunar el acto ético y el acto estético en una poética del decir que se hace ceremonia lírica y luminosa. El que quiera disfrutar de la poesía que la lea. Y al leerla la fijamos en nosotros para siempre.

Opiniones de un lector

Custodio Tejada

19 junio 2023  http://custodiotejada.blogspot.com/




    TODOLITERATURA

https://www.todoliteratura.es/noticia/58199/poesia/violencia-de-bibiana-collado-cabrera.html


GRANADA COSTA

domingo, 18 de junio de 2023

EL EXORCISTA DEL PAPA de Julius Avery

 EL EXORCISTA DEL PAPA. Una película de Julius Avery. Por Custodio Tejada

THE POPE´S EXORCIST



OPINIONES DE UN ESPECTADOR.  Por Custodio Tejada.


EL EXORCISTA DEL PAPA. Una película del australiano Julius Avery. Nacionalidad: Estados Unidos. Productora: Screen Gems. Productores: Michael Patrick Kaczmarek, Jeff Katz y Doug Belgrad. Año 2023. Duración: 103 minutos. Guionistas: Chester Hastings, Evan Spiliotopoulos, Michael Petrone, R. Dean Mac Creary. Fotografía: Khalid Mohtaseb. Música: Jed Kurzel. Género: Terror. Distribuidora: Sony Pictures. Para mayores de 16 años. Presupuesto: 18 millones de dólares. Lleva recaudados más de 70 millones de dólares, la mayoría fuera de los Estados Unidos. Estrenada en España el 5 de abril de 2023. Reparto: Russell Crowe (padre Gabriele Amorth), Laurel Marsden (Amy), Alex Essoe (Julia), Carrie Munro (Adela), Daniel Zovatto (padre Esquivel), Peter Desouza (Henry) y Franco Nero (El Papa). Presume y nos la venden como “inspirada” en los archivos reales del Padre Gabriele Amorth, exorcista jefe del Vaticano (concretamente en sus libros de memorias: “Un exorcista cuenta su historia” y “Un exorcista: más historias”). Rápidamente comprobamos que no es así, que tiene un currículum oculto. Grabada entre Irlanda y Roma, nos presentan la trama situada en una Castilla con mar, frondosa y verde como no es. Lo que demuestra la falta de rigor y el desconocimiento de España. Da para mucho más que un cine fórum. Es una película adoctrinadora que incide una vez más en los tópicos negrolegendarios, que tergiversa los hechos y la historia, y que fomenta la hispanofobia y la catolicofobia. Realmente es una apología de la leyenda negra, aunque EE.UU. y Hollywood ya nos tienen acostumbrados a esto. Quizá su nuevo imperio global “AUKUS” todavía lo necesita para seguir imponiendo su hegemonía mundial y especialmente para seguir devorando a la hispanidad y al catolicismo.

 

Hay quienes buscan la provocación y la polémica a caso hecho porque así el éxito y la taquilla funcionan mejor. Hollywood sabe que el tratamiento de ciertos temas le reporta no solo beneficios económicos de una forma fácil, sino también beneficios de propaganda y de supremacismo cultural, que son más rentables todavía aún. Lo que verdaderamente nos incapacita a los hispanos es creernos lo que nos cuentan. Eleonor Roosevelt decía que nadie podrá hacerte sentir inferior sin tu consentimiento. Y como la libertad de expresión vale para todos, y ellos la han usado, yo voy a ejercer la mía.

Otra película de Hollywood, estadounidense o useña, que vuelve a las andadas. ¿Será por deformación protestante, por deformación imperialista, por deformación anglosajona o por deformación “progresista” por lo que el cine norteamericano o anglosajón, preferentemente, enfoca y proyecta una y otra vez los mismos tópicos y las mismas fobias? Máxime cuando hay suficiente historiografía como para dar un salto y hacer justicia histórica comparada, salvo que necesiten que siga habiendo río revuelto porque siguen buscando la ganancia de los pe(s)cadores. O sea, la sumisión cultural, y por tanto económica, militar, política… En “PressReader.com” leemos que el premier británico Rushi Sunak ha decidido agitar la guerra cultural en el Reino Unido nombrando a Arif Ahmed, profesor de Filosofía de Cambridge, como director de Libertad de Expresión, y éste promete defender “la libertad de expresión desde todos los puntos de vista para que todos se beneficien”, o “No estamos hablando de ideas partidistas, sino de valores que son fundamentales para nuestra civilización”.

 “La película comienza con una madre estadounidense mudándose con sus dos hijos a un castillo antiguo en España, donde el niño es poseído por el diablo”. En la misma Wikipedia podemos leer: “Amorth encuentra un pozo que lleva a un complejo subterráneo debajo de la abadía, sellado por la Iglesia por su peligro demoniaco. Se entera de que un fundador de la Inquisición española fue poseído mientras realizaba un exorcismo, infiltrándose en la Iglesia para cometer atrocidades en nombre de Dios, incluyendo la Inquisición misma”. Antes, más al comienzo, una cita del Padre Amorth abre la película para darle casi un rango de documental, que por supuesto en absoluto tiene. “Cuando nos burlamos del diablo y nos decimos a nosotros mismos no existe, es cuando él es más feliz”. La cita parece providencial. Y podría referirse perfectamente a la leyenda negra. Yo creo que cuando Henry Kamen dice que la leyenda negra no existe y le creemos, es cuando él y otros son más felices.

Ana Sánchez de la Nieta nos la presenta en Aceprensa como “una película de terror que contiene, sin embargo, la extraordinaria biografía y personalidad del padre Gabriele Amorth”, así, a bocajarro. Pero va más allá de eso, y ni siquiera eso. Engaña al espectador. Disfrazada de una película que parece rendir homenaje al Padre Gabriele Amorth, un sacerdote católico que realizó más de 60.000 exorcismos y que fue el principal exorcista del Vaticano de 1986 hasta su muerte en 2016, lo que realmente hace es un ataque contra la Iglesia Católica y contra España y su historia (casi una enmienda a la totalidad, cosa que no hacen con ninguna otra historia de ninguna otra nación, cuando tienen intolerancias religiosas con mejores posibilidades y cifras más elevadas y documentadas historiográficamente que las que aquí pretenden inculcarnos).

Si buscamos por Internet lo que piensa la Iglesia Católica de la película, encontramos en “nacionflix.com” que “la película presenta a la Iglesia Católica como poco confiable, y que el ambiente del Vaticano está pintado con un efecto similar al de “El Código Da Vinci”, para inculcar en el público la duda sobre quién es el verdadero enemigo”, o, “la Asociación Internacional del Exorcista ha declarado que el contenido de la película critica la historia de la Iglesia y toca el tema de los abusos sexuales, lo que ha generado descontento entre sus miembros. Además, han acusado a la película de tergiversar y falsificar la realidad histórica del exorcismo”.

        El guion cinematográfico conduce hasta un momento crucial que, aunque parece pasar desapercibido, va dirigido subliminalmente al cerebelo del espectador. El argumento y la trama llevan un mensaje implícito y explícito al mismo tiempo. Sobre el minuto 59 aproximadamente escuchamos: “Esto no es por el niño” (y Russell Crowe alias Amorth se dirige a un pozo que hay en la entrada del castillo, que tiene el sello del Vaticano) y dice: “Este sitio ya provocó problemas a la Iglesia anteriormente”. “¿Qué es eso? ¿Lo reconoces?” –le pregunta al padre Esquivel. Y continúa diciendo: “Es el símbolo de la Inquisición española, el periodo más oscuro de la historia de la Iglesia”. “Esas son las víctimas de aquellos que no se convirtieron” (y nos ponen una montaña de calaveras al estilo azteca, como si fuera una versión nueva del videojuego Ecumene Aztec. Por estos lares las cosas no suceden por casualidad).  Y ya sobre el minuto 66 aproximadamente escuchamos: “en el año 1475… En Segovia… un monje poseído…” (hace referencia a Tomás de Torquemada). “El fraile fue el que convenció a la reina Isabel de la necesidad de una Inquisición, eso significa que desde el momento que fue poseído… todo lo que vino después fue obra del diablo, siglos de tortura, de preocupación y dolor… y se hizo en nombre de Dios por el diablo. La Iglesia lo encubrió. Vuestros pecados os alcanzarán.” Sí, sí, manda caracoles. Su rigor histórico es como para morirse de risa si no fuera porque nos lo creemos. Y presumen de estar basados en hechos reales y en los libros del Padre Amorth. Menuda enmienda a la totalidad de la historia y la identidad de un país, y se quedan tan panchos. Una falta de rigor, respeto y una muestra de desprecio superlativa que se esconde detrás de la libertad de expresión. Hasta podría interpretarse como una apología de la hispanofobia y la catolicofobia. Eso no lo harían en los mismos términos con su órbita protestante ya sea anglicana, luterana o calvinista. Cuando sería desde la historia comparada más exacto y escandaloso. ¿Se atreverían a insinuar o a tratar igual que a Torquemada a Lutero, Calvino, Oliver Cromwell y sus territorios, o a Carlos IX de Francia, o al Cardenal Richelieu…? Por supuesto, tampoco lo harían contra judíos o musulmanes. Dan ganas de recurrir a ese filósofo cómico español tan ocurrente como es José Mota y decirles a todos: ¡Vayan ustés a la mierda! Y sacar una claqueta de cine que dijera: ¡Laughs and claps! Cuando esto pasa, donde más les duele es en la taquilla, no viéndola. Y si la vemos, practicando un cine fórum para aprender de sus trampas y compartirlo. Callar o mirar para otro lado es lo peor que podemos hacer.

A la película la salva la gran interpretación de Russell Crowe, sin él la película se habría desinflado de inmediato. El film, con una iconografía propia del género de terror y con el suspense necesario para tener entretenido al espectador, tiene buenos efectos especiales y los tópicos de las películas de exorcismos. El maquillaje de caracterización también llama la atención. En el argumento, con algunos toques de humor en las batallas contra los demonios, podemos oír incluso que “al diablo no le gustan los chistes”. Hubiera estado bien que cuando vino Russell Crowe al programa televisivo El Hormiguero de Antena 3, para promocionar la película, Pablo Motos o quien fuera le hubieran preguntado ¿por qué siempre el cine de Hollywood y sucedáneos tienen un deje tufo de leyenda negra e hispanofobia? Uno está cansado de que usen la pantalla del cine o de la televisión como un cuadrilátero boxístico de batalla cultural permanente contra lo católico y contra España. Y también estamos cansados del silencio cómplice o cobarde de los que tendrían que velar por eso y no lo hacen.

Dice la ensayista María Elvira Roca Barea: “Durante las guerras de religión aparecen varios tópicos que han continuado vivos hasta el día de hoy, por supuesto la interioridad moral asumida por todos… El hecho de que no  hubiera libertad religiosa para los católicos en el lado protestante no transforma a los partidarios del protestantismo en intolerantes”. (Saben venderse y tienen un doble rasero del que no siempre somos conscientes –esto lo digo yo). “O sea, si eres un protestante que persigue a un católico es porque eres un moderno y eres partidario de la libertad religiosa. Pero si tú eres católico y persigues al protestante es porque ¿cómo vas a actuar de otra manera? Si vives preso en las tinieblas del catolicismo. Desde ese momento, se va amueblando en Europa y el mundo la idea de que la persecución del catolicismo, la intolerancia frente al catolicismo, la represión del catolicismo no es represión e intolerancia, sino una muestra de modernidad. Y como tal ha recorrido esta idea siglos, y sigue viva. Por supuesto, la intolerancia absoluta del católico se demuestra en España, buque insignia del catolicismo y su “horrible” inquisición. Y es verdad que hubo inquisición, pero no fue nunca el enorme monstruo que fue capaz de generar cientos de miles de muertes que la propaganda protestante se empeñó en crear, y consiguió mentalmente imponer, tanto en la literatura española y en otras. Todo lo que hay en Europa en aquella época es intolerancia religiosa. La tolerancia religiosa en la historia es un fenómeno  que tiene cinco minutos. La pregunta sería ¿cómo se gestiona la intolerancia religiosa en cada uno de los territorios de Europa? Y desde luego la gestión que hace la Inquisición española de la intolerancia religiosa es mil veces más respetuosa con la vida humana, con las personas sospechosas, desde el punto de vista del derecho procesal que lo que se hace en el lado protestante. La Inquisición desde ese punto de vista es un avance extraordinario. ¿Y esto por qué no lo estudiamos así? ¿Por qué hay que llegar hasta 1976 para que conceda Gustav Henningsen, que es danés y nos certifica que somos buenos, y estudiase las 44.000 causas que están archivadas en la Suprema y descubriera que solo hay 1300 muertos en siglos? Solo en La Noche de San Bartolomé (solo en París mataron más de 2000 hugonotes, y entre 5000 y 10.000 en el resto de Francia) provocó más muertos que la Inquisición en toda su vida, pero no han contaminado la historia de Francia. Solo las represiones de la primera hora del luteranismo provocaron más muertos que la Inquisición en toda su historia, y sin embargo, allí  la Inquisición está convertida en el monstruo que no fue y convertida en algo que ha contaminado la historia de España. De hecho la inmensa mayoría de los europeos cree que solo existió en España, que es un asunto español, y que la inventan los españoles. Y estoy hablando de los europeos con un nivel superior de estudios. Pero la leyenda negra es un fenómeno de opinión pública que no se modifica si nuestra propia gente no hace valer la historiografía que desmiente esa leyenda negra”. Si nos descargamos de Internet el PDF que hay en “dialnet.unirioja.es”: Príncipe de Viana, separata “Archivos e historiografía de la Inquisición española (Gustav Henningsen) podemos leer: “Esa desatención ha distorsionado nuestra idea de la Inquisición, de manera que parece que la institución perseguía fundamentalmente a minorías religiosas. En realidad, la suma de los judíos, los moriscos, los protestantes y los alumbrados constituían solamente el 40% de las víctimas, el otro 60% recibían condenas por delitos menores. Las estadísticas indican que, en contra de lo que se suele creer, la Inquisición era más activa con sus correligionarios, los “cristianos viejos”. Esa, al menos, es la conclusión a la que se llega en un estudio estadístico (descrito en el trabajo de J. Contreras y G. Henningsen) que ha analizado hasta ahora 44.000 casos en las relaciones de causas de diecinueve de los veintiún tribunales durante el periodo de 1450 a 1700”.        Trevor Davies dice sobre la Inquisición española que “juzgada por las normas de su tiempo no fue cruel ni injusta en sus procedimientos o en sus penalidades. En muchos aspectos fue más humana que casi cualquier otro tribunal europeo”. Pedro Insua en su ensayo “1492. España contra sus fantasmas” nos dice que “por supuesto, esta visión negrolegendaria es mucho más atractiva literaria y cinematográficamente (sobre todo es más versátil y da más margen a la fantasía) que la realidad histórica”. “No es un tribunal, pues, que persiga al judío (sobre el cual no tiene jurisdicción), sino que busca descubrir al cristiano que judaíza… y lo hace fundamentalmente para neutralizar en el plano institucional las acusaciones falsas y persecuciones procedentes del arbitrio popular sufridas por los conversos”. Pero ya sabemos aquel dicho: cría fama y échate a dormir, o aquella máxima que se le atribuye a Joseph Goebbels: “Una mentira repetida mil veces se convierte en  una verdad”.

            En una entrevista que le realiza “Fangoria.com” titulada “Pulp horror: Julius Avery on the Pope´s exorcist” y firmado “by Richard Newby” le preguntan al director de la película: “Me encanta Overlord, pienso que esa película tuya, junto con esta, comparten ciertas perspectivas temáticas en términos de estas organizaciones en las que las personas confían para enterrar estos monstruos secretos. Existe un vínculo entre el fanatismo religioso de la Inquisición y la ideología Nazi, en términos de querer transformar a las personas y doblegarlas a su voluntad. ¿Eras consciente de eso?” Y el director Julius Avery le contesta: “Personalmente lo que me entusiasmó del proyecto fue que, creas en estas cosas o no, demonios o lo que sea, pensé que era realmente interesante porque era un trabajo real. Y asumir el mal en ese sentido que estás hablando es algo que siempre me ha atraído de alguna manera. No estoy seguro de cuánto, creo, pero me parece fascinante que la ciencia pueda explicar el 98% de las cosas, y hay un 2% que no podemos explicar. Y solo por pasar a mi lado pulposo por un segundo, me encanta la idea de dos depredadores luchando. Russell me va a odiar por decir esto, pero ¿Quién no quiere ver a Gladiator enfrentándose al Diablo? Risas”. Al entrevistador podríamos sugerirle que ya puestos a buscar vínculos como pretende, que podría hacerlo en su área geográfica y mental que es lo más lógico, podría entroncar el nazismo con el Acta de Supremacía de 1534 de Enrique VIII de Inglaterra contra los católicos y otros, y lo que pasó en años sucesivos, la noche de San Bartolomé en Francia, o con el racismo científico que arranca del siglo de las luces, con Friedrich Nietzsche y su superhombre, con el antisemitismo visceral de Lutero, el fanatismo sangriento y cruel de Calvino o con el supremacismo racista anglosajón que históricamente ha expandido por donde ha ido pasando. Parece más lógico el vínculo y la línea directa de influencia que puede haber con los Nazis que buscar en otras latitudes, ya puestos a buscar vínculos y relaciones “en términos de querer transformar a las personas y doblegarlas a su voluntad”, me refiero, como dice el entrevistador de Fangoria. Pero usando un término futbolístico es mucho más ventajoso para sus identidades e intereses tirar balones fuera. En Athletistic.com leemos que desde la productora dicen que “estamos haciendo una película sobre religión y creo que todo lo que se diga sobre religión, va a generar una molestia. Habrá gente que no le guste o que diga que no es una buena representación, pero cada uno tiene su propia opinión”. ¿Qui prodest? ¿A quién beneficia y a quién perjudica una película como esta, que vierte tanto sesgo ideológico y adoctrinamiento? ¿Y por qué siempre en el mismo sentido y contra los mismos de siempre? Hernán Ferreiros en “lanación.com.ar” escribe que “el film de Julius Avery camina al filo del absurdo y del desinterés, quitándole rápidamente a la historia cualquier pretensión de realidad”

Al director Julius Avery el padre Amorth le recuerda Harry el Sucio o a Colombo. El propio padre Amorth compara el ritual exorcista como una batalla. Así que buscando cierto paralelismo bélico, podríamos pensar que otra alianza “AUKUS” ha llegado, esta vez en forma de película o batalla cultural, como tantas otras veces. Otra vez el imperialismo protestante contra el catolicismo, y de paso gotitas de perfume negrolegendario e hispanófobo. Una película idónea para consumo y gusto anglosajón (WASP) y para los sumisos culturales del mundo hispano acomplejado, y sucedáneos. Si el imperio español lo que enviaba en su época eran misioneros jesuítas, franciscanos, dominicos… ahora el imperio “AUKUS” del siglo XXI y afines lo que nos mandan son hispanistas, directores de cine Hollywood, publicaciones varias y documentales de tv., premios y dádivas en universidades de su cuerda o asistencias a congresos y seminarios como profesores agregados o conferenciantes a modo de prebendas, ONGs salvíficas… para que nos evangelicen y asumamos la doctrina de su “iglesia” y su ortodoxia. Y quien se niegue a ser bautizado en sus dogmas será arrojado al nuevo infierno de la cultura de la cancelación si fuese necesario, avalados siempre por su inquisición mediática y económica. Nada nuevo bajo el sol de esta nueva reforma.

Así que para concluir, diré que después de ver la película “El exorcista del Papa” del director Julius Avery, pareciera que el diablo Asmodeo hubiera poseído el guion cinematográfico en vez de a Henry, con la verdadera intención manipuladora de poseer a los espectadores acríticos. La propia película encierra un maligno cultural contra el que hay que estar alerta y preparado, usando si fuera necesario incluso agua bendita o argumentos históricos, que es lo que más exorciza a estas producciones adoctrinadoras y falsarias. Habrá que seguir en la lucha por el relato y recordarle también a ellos que sus pecados los alcanzarán, esperemos que sea más temprano que tarde.

 

 

Opiniones de un espectador

Custodio Tejada

10 de Junio de 2023






TODOLITERATURA

https://www.todoliteratura.es/noticia/58161/cartelera/el-exorcista-del-papa-una-pelicula-del-australiano-julius-avery.html

                                                                GRANADA COSTA

viernes, 9 de junio de 2023

TRAIGO NOCHE EN LOS ZAPATOS de Andrés Ortiz Tafur

 TRAIGO NOCHE EN LOS ZAPATOS de Andrés Ortiz Tafur. Por Custodio Tejada




TRAIGO NOCHE EN LOS ZAPATOS de Andrés Ortiz Tafur poeta afincado en Cortijo Viejo (Santiago-Pontones) en la Sierra de Segura. Poesía. Ediciones de la Isla de Siltolá. Sevilla 2023. 97 páginas y 62 poemas repartidos en tres partes. Liternatura en estado puro.

Si escribir un libro y publicarlo es otra forma de salir de la zona de confort y de ponerse a los pies de los caballos, dar la opinión lectora a pecho descubierto es otro tanto de lo mismo, quizá más inconsciente si cabe. Es un deporte de alto riesgo.

Con el marchamo de “bestseller” y Premio Nadal 2023 (5ª edición ya de su libro “Nosotros” y más de 40.000 lectores) Manuel Vilas asegura dice remarca en una entrevista para el periódico Granada Hoy, disfrazado de sepulturero, que, “la poesía no tiene lectores, es un género muerto. Está muerta y enterrada porque no le interesa a nadie salvo a los eruditos (los eruditos que son poetas), aunque a veces algún libro se salva.” Así que leeré este poemario de Andrés Ortiz Tafur con cierto complejo de médico forense o de lector “homeless” pariente de los Hermanos Fossores. Valga mi lectura como otra autopsia, no tan lozana, cinematográfica y vivaz como la que Andrés Ortiz Tafur nos regala en la página 90 con el poema titulado Pensaba en mi autopsia.

Jorge Luis Borges advierte que “cuando uno extraña un lugar, lo que realmente extraña es la época que corresponde a ese lugar; no se extraña los sitios, sino los tiempos”. Henry David Thoreau escribió: “Fui a los bosques porque quería vivir deliberadamente y enfrentar solo los hechos de la vida y ver si podía aprender lo que ella tenía que enseñar. Quise vivir profundamente y desechar todo aquello que no fuera vida”. Y todo esto es lo que nos ofrece Andrés en sus textos.

Un artículo publicado en Zendalibros titulado ¿Qué es la liternatura? y firmado por Ramón J. Soria dice: “Se trata de una literatura del yo, pero en la que el narrador no es el centro ni es protagonista, sino un animal más que está, observa, siente y también cuenta, narra, relata. Puede ser un monólogo interior con aroma diarístico, pero también un diálogo con los seres animales y vegetales del entorno y, sobre todo, un diálogo cómplice con un lector que está al otro lado y saben avisado, cercano, entendido. Todos escriben saboreando el tiempo, la curiosidad, la recuperación de lo sensitivo que habían olvidado…” “En liternatura sobro todo importa y es original el cómo lo cuentan. Los autores explican detalles naturales, científicos, pero también subjetivos, poéticos,  minimalistas. Rompen o diluyen las fronteras entre lo civilizado y lo salvaje, lo cultural y lo instintivo”. Fue Gabi Martínez quien españolizó el anglicismo “nature writing” como liternatura. Y en otro artículo publicado en Valenciaplaza.com, titulado “Nature Writing” y firmado por Marta Moreira leo en boca de la poeta Luci Romero que “una de las cosas que me fascina de este género es lo flexible que es. Abarca, y a veces mezcla, narrativa, ensayo, poesía, diarios y crónicas, y toca muchísimos temas desde el punto de vista filosófico, científico, autobiográfico o político. Pero sobre todo creo que su principal valor añadido es que nos ayuda a recuperar la capacidad de mirar… El valor de lo local es otra de sus características esenciales”. Además Luci Romero tiene una teoría sobre la causa por la que la liternatura tardó tanto en cuajar en España: “la despoblación rural fruto del desarrollismo franquista a partir de los años 60 estableció una imagen negativa del mundo rural, asociada a la miseria y la escasez. Solo recientemente ha empezado a verse como algo más positivo. Ahora se está poniendo más de moda la idea de la vuelta al campo… lo más importante es aprender a observar de nuevo”.

Cuando uno abre un libro es como si nos asomáramos por una ventana abierta al campo y al horizonte, cada observador lector podrá fijarse en una cosa distinta, pero todos estarán viendo lo mismo, o sea, el paisaje que habita tras la ventana. Cada mirada es parte indisoluble del paisaje. Escribir o leer es una forma como otra cualquiera de ubicarse en el mundo.

Javier Esturillo dice en El Nuevo Observador que “Andrés Ortiz Tafur se confiesa en Traigo noche en los zapatos. El escritor linarense presenta su último libro marcado por la personalidad de un tipo que utiliza cada renglón como mercromina para las heridas del tiempo”, “en este último encargo vuelve a brillar la calidad de narrador en el que transforma en relato poético” la memoria. Xenia García comenta en la contraportada que el autor dibuja en este libro “una orografía de paisajes perdidos y por perder (espléndidos, sí, pero también tiranos) que transcienden la nostalgia celebrando con honestidad y lucidez poética las esquinas de nuestra memoria”. El poeta Álvaro Hernando apunta que “en literatura, en la vida, se puede llegar a la sabiduría aceptando que uno no ocupa lugares, sino tiempos. Ortiz Tafur, escéptico entusiasta, compone este cuaderno de bitácora entre lo iluminado y las sombras que nos habitan”. En Diario Jaén Sonia Jiménez Tirado escribe que “es un libro, pero bien podría ser un puente colgante de nostalgias y realidades entre ayer y mañana, escrito desde un hoy lúcido y consciente”. Santos Doval Vega, gran lector, corrector y amigo del poeta escribe en su muro de Facebook que “lo primero en lo que me fijé, cuando lo leí por primera vez, fue en que me reconocía en muchas de las experiencias vitales que narra Andrés en él. Siempre que leo poesía me parece estar adentrándome en la intimidad del autor, es como espiarlo. Voy leyendo como un susurro, como pidiendo perdón por estar, como si eso que tengo entre las manos se lo hubiera robado al autor. Por eso me parecen siempre los poetas unos valientes, que se muestran desnudos ante los lectores… Y luego está la voz narrativa de Andrés, con la que yo me siento cómodo, en la que es un placer dejarse llevar”. José Luis Morante publica en su blog Puentesdepapel56 que “Traigo noche en los zapatos recuerda en su comienzo una certeza: en el discurrir existencial no hay regreso, todo es una senda de sentido único, con frecuentes apeaderos de extrañeza, dolor e incertidumbre, donde reserva sitio la ausencia. Así cobra sentido un discurso poético sosegado y plural que percibe la intimidad como acuciante venero argumental”. “Coloquial, intimista y cercano al discurrir biográfico, el libro abre una exploración de la propia identidad entre la memoria y los sueños”.

Traigo noche en los zapatos de Andrés Ortiz Tafur. Ediciones de la Isla de Siltolá. Sevilla 2023. 97 páginas y 62 poemas repartidos en tres partes. La primera titulada Nuevo Catecismo con 21 poemas, la segunda titulada Fogata con 20 poemas y la tercera, Traigo noche en los zapatos, que da título también al conjunto, con otros 21 poemas. Poemas escritos en verso libre o prosa poética, de 4-5-6-7 8-9…17-18-19 sílabas. El poeta atrapa la poesía en la telaraña de sus versos con un tono coloquial y sencillo. Al leer a Andrés Ortiz Tafur podríamos pensar que estamos leyendo a un “nature writer” de casta y encuadrar su escritura dentro de la liternatura. Su escritura bebe de una literatura que disfruta y se nutre de la vida cotidiana y los recuerdos, de la naturaleza, crítica con la sociedad de consumo y con la estresante vida urbana; que se hace eco y sinopsis de la España vacía y donde el asombro y la contemplación se convierten en brújula.

Que Andrés Ortiz Tafur es hijo del deseo y de su tiempo ya lo sabíamos, que se mueve como pez en el agua del pensamiento líquido y fragmentario también. Dotado de una gran habilidad para reflejar la realidad y darle un toque de documental lírico lo demuestra en cada uno de sus textos. Para el autor escribir es una forma de ser y de estar en el mundo, de vivir su día a día y compartirlo con nosotros en una especie de litereucaristía a lo Jean-Baptiste Grenouille y su perfume. Se sacramentaliza por nosotros sus lectores. La voz de su consciencia, que se hace consciencia de todos, atraviesa como un relámpago cada uno de sus poemas y todo el libro. “¿qué desazón es esa/ capaz de convencernos de que resulta lícito/ quitarle el abrigo a otro para paliar nuestro frío?” –leemos en la página 20.

Traigo noche en los zapatos son un conjunto de pisadas, un compendio de poemas huella que trazan un itinerario vital, una militancia, una batalla, un fuego, una luz que da sombra, una resistencia. “Sin embargo, sobre todas las cosas,/ de los peces nos sorprende su falta de memoria,/ su necesidad de olvido” –recita en la página 56. Podríamos decir sin miedo a equivocarnos que Andrés Ortiz Tafur escribe “a lo Walden” en un entorno de naturaleza salvaje como es Santiago-Pontones y Cortijo Viejo, enclavado en el corazón de la Sierra de Segura, como un auténtico “nature writer”. Lo podemos ver en su espléndido poema “Sierra Profunda” de la página 50. También en otros versos como “Cada tarde,/ desde una de las ventanas/ del edificio en el que trabajo, veo un caballo blanco/ merodear por la era del pueblo… que sueña con la libertad de una era” ;   “Vivo en uno de esos parajes en los que la altura y el viento se afanan inútilmente en descabezar a los árboles”; “con toda la atención prestada al horizonte/ me he visto tras las montañas, sin vértigo ni ciudad,/ en otro campo en el que los leones aún siguen durmiendo”; “Y ahí estaban:/ el perro,/ las cabras,/ los pájaros,/ el silencio”; “El pueblo es un punto claro/ con un denso bosque dentro”.

Otros verán otras cosas, porque por suerte la poética de seda que Andrés Ortiz Tafur despliega en sus escritos es variada y se adapta a cada cual según su mirada. Léanlo hoy mejor que mañana. Andrés Ortiz Tafur es un autor en estado de gracia. La poesía está más viva que nunca.

Custodio Tejada

Opiniones de un lector

Mayo de 2023           


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