domingo, 21 de mayo de 2017

ENTREVISTA CON EL FANTASMA de Eduardo Moreno Alarcón

ENTREVISTA CON EL FANTASMA  de Eduardo Moreno Alarcón




ENTREVISTA CON EL FANTASMA de Eduardo Moreno Alarcón.
Editorial Autores Premiados. 13 capítulos y un epílogo y 105 páginas.

                   Para conocer la verdad literaria a veces hay que rescatar del olvido a autores  y libros, esos que a veces se esconden y no transcienden la voluntad de los mercados o las cátedras, ni la bendición mediática del establishment establecido. Hay que buscar libros y autores por otros cauces y otras vías que no sean siempre las mismas, las que el negocio y sus allegados nos imponen a la fuerza, vía escaparate o vía suplementos culturales. Comprar el libro de un autor desconocido, publicado en una editorial pequeña y de una tirada quizá no muy extensa, quizá sea el acto más subversivo que puedes realizar en este mundo tan literariamente preconcebido y lleno de catálogos mayúsculos. A veces sienta muy bien salir de los circuitos y dejar que nos guíe la diosa casualidad para encontrarnos con un autor y una obra que no desmerece los planteamientos de la buena literatura, al contrario, sorprende y encandila en su anonimato. Y este es el caso de Eduardo Moreno Alarcón y su novela Entrevista con el fantasma. “En ocasiones, ciertas fuerzas ocultas nos empujan en dirección opuesta al rumbo prefijado en nuestra mente” se dice en la página 70, y nos dejamos llevar a la hora de elegir un libro o un producto cultural, quizá porque la etiqueta “Bestseller” pesa mucho y no hay nada mejor que  consumir lo que cuenta con el beneplácito del gran público.
                   Eduardo es un autor de pluma ágil y prosa cuidada, no exenta de cierto barroquismo, en la que intercala expresiones cotidianas de la calle con construcciones más rebuscadas. Preciosista en sus acabados trabaja la prosa como un orfebre, colocando palabra tras palabra con suma precisión y elegancia. Recomiendo una lectura pausada para degustarla en toda su extensión. Entrevista con el fantasma está a camino de una novela corta o de un relato largo. Eduardo la define como “una historia delirante de fantasmas extremeños”. O como se dice en la contraportada “Esta es una historia de fantasmas poco inquietante, que busca la provocación mediante un humor negro e irreverente… que parodia los clichés del género de terror.”  El argumento avanza con un planteamiento clásico de exposición, nudo y desenlace, con un final que sorprende y te arranca una última sonrisa algo sarcástica que “bordea la inasible eternidad” “en una dimensión sin días ni noches” y con ciertos dejes moralizantes. Este libro tiene un acicalado carácter lírico, la poesía corre también por las venas del autor y la novela así lo demuestra. Me recuerda en alguna medida a Gabriel Miró pero también a Góngora, por su cuidado y exquisito lenguaje y por su elaborada prosa, sinestesias entre autores llamo yo a esto.
                   “Y es que una cosa es la teoría y otra muy distinta la práctica” –se dice en la página 59. Y es cierto. Pues aquí, el autor sale airoso de ese trance y puede sentirse satisfecho con el resultado conseguido. Ya que en Entrevista con el fantasma hay “algo que podría tildarse –y no les exagero un ápice- de milagro prodigioso” (página 68), de lectura amena y divertida y de obra literaria.


Custodio Tejada  (17 de Mayo de 2017)   Opiniones de lector






domingo, 14 de mayo de 2017

"O" de Alejandro Pedregosa

"O" de Alejandro Pedregosa

Editorial Cuadernos del Vigía. 13 cuentos y 90 páginas.


“O” de Alejandro Pedregosa
Editorial Cuadernos del Vigía. 13 cuentos y 90 páginas.
Convencionales y clásicos, ágiles y rotundos, estos cuentos son ventanas que dan a un callejón sin salida, sórdido y terrible. La narrativa de Alejandro se muestra aquí más poderosa que nunca, llena de sátira y humor a raudales, brilla “con un estilo preciso y elegante” como nos apunta Jesús Marchamalo en la contraportada del libro. Este conjunto de cuentos no te dejarán indiferente, son historias intensas para lectores atentos. El vértigo de la prosa puntiaguda con la que están escritos no permite demoras ni despistes, sino agudeza e ingenio para terminar de interpretar y concluir su trama en la mente del lector, ya que a éste se le exige un papel activo. Todos los cuentos te zarandean y sobrecogen con unos giros finales  que sorprenden y resuenan como tracas en la conciencia.
            No escribe memeces, la crítica social y el humor agridulce son las llaves que abren y cierran estos cuentos, y a los que se les puede encontrar alguna pretensión moralizante, eso sí, desde la mirada genuina de Alejandro. No deja títere con cabeza, haciendo desfilar por su pasarela a intelectuales, clérigos, políticos… Y estoy convencido de que la rebeldía de Alejandro Pedregosa y su talento literario le llevará a vender muchos libros sin tener que acudir al prestamista Domingos Peres (página 45) y sin tener que vender su alma.
            Con la lectura “juntos pasamos momentos de maravillosa intimidad” nos dice en la página 65, ya que convierte a los lectores en confidentes. Al leer sus cuentos descubrimos que “todos los caminos conducen a un certero final” muchas veces desconcertante. Y es que Alejandro es quien “lleva la voz cantante” en todos los relatos,  y te imaginas su “media sonrisa desdentada tan llena de complicidad e inteligencia” como se nos dice de Patronio en la página 80.
En alguno de sus relatos, con diferentes niveles narrativos, nos encontramos con algunas palabras que actúan como vasos comunicantes de distintos planos (o sinestesias temporales) entre el pasado y el presente, entre la ambientación histórica del cuento y la actualidad más contemporánea y contundente, uniéndolas. Porque “en su esclavitud (de autor) se funda nuestra libertad” de lectores, y es que “los cuentos… tuercen la voluntad de los hombres” se nos dice en la página 88. Porque el autor, que también es poeta: “Amaba/ama la libertad y los versos clásicos con el mismo vigor que odiaba/odia las tropelías de nuestros gobernantes. Creía/cree que el mundo se podía/puede cambiar y que (él), en última instancia con (su) pluma, era/es uno de los elegidos para semejante propósito.” Dícese en la página 43.
            Cuando Alejandro Pedregosa escribe “emergen unas palabras tan duras y severas que, misteriosamente provocan un silencio inesperado” (página 81), un silencio reflexivo. Tiene oficio de corsario al enterrar su tesoro entre líneas y sabe captar la atención del público. En la página 68 se pregunta: “¿y el arte?, ¿dónde queda el arte?; pues aquí mismo, no hay que ir más lejos, en este puñado de cuentos que es “O” podemos encontrar el arte en estado puro. Y que conste que yo no quiero ser “propenso a la exageración y a la milonga fantástica”.
Custodio Tejada   (12 de mayo de 2017) 
 Opiniones de lector
http://custodiotejada.blogspot.com.es/




sábado, 6 de mayo de 2017

¿TRES AUTORES Y UN ESTILO? ELOY TIZÓN, DANIEL MONEDERO Y ALMUDENA SÁNCHEZ

¿TRES AUTORES Y UN ESTILO?
ELOY TIZÓN, DANIEL MONEDERO Y ALMUDENA SÁNCHEZ


¿TRES AUTORES Y UN ESTILO?
Esta reflexión literaria podría titularse Tres autores y un mismo placer: escribir francamente bien; por ejemplo, o carambola a tres bandas o ¿tres plumas y un estilo?, este último tiene algo de western, me gusta, pero el título lo dejo al libre albedrío de vuestra voluntad.
            No sé por qué regla del destino unos libros nos llevan a otros y estos a otros a su vez y así…, como un encabalgamiento lector, unos autores a otros. Eso sí, hay minutos que duran dos páginas y otros que duran seis o siete, no sé por qué sucede eso, por qué le caben más renglones a unos minutos que a otros, aunque lo intuyo.
            “Como un libro es algo incompleto… (que) se acaba en la mente del lector, que es quien completa el círculo” nos dice Eloy Tizón en el número 5 Cráteres de Marte, recojo el guante y voy a intentar cerrarlo a mi manera, la manera de un lector que opina, con el riesgo que esto supone.
Coincide que los tres libros últimos que he leído han sido Velocidad de los jardines de Eloy Tizón, Manual de jardinería (para gente sin jardín) de Daniel Monedero y La acústica de los iglús de Almudena Sánchez. No sé si ha sido por casualidad o por la voluntad caprichosa del librero al que le encargué los libros, en distintos momentos, pero que me los sirvió al mismo tiempo; sea como fuere, el orden de lectura sucedió como antes he mencionado, respectivamente.
            Más allá de las citas o los agradecimientos, ya sea por los enfoques o el estilo, estos tres libros mencionados y sus autores comparten líneas comunes de fuerza narrativa y otros vasos comunicantes que su lectura me ha sugerido. Parece como si navegaran sobre el mismo mar literario o practicaran submarinismo sobre el mismo lecho marino. “Uno escribe so, pero no podría hacerlo sin tener cómplices de muchos tipos” -dice Daniel Monedero en la página 167 de Manual de Jardinería.
            Igual que un Zoótropo, al aumentar el zoom de la lectura y salvando las distancias y las individualidades de cada cual, me atrevo a decir que sus narrativas tienen mucho en común, y que en alguna medida son arcos del mismo acueducto creativo o agua del mismo movimiento literario. Sí, vuelvo a decir que no sé por qué pero unos nombres o autores nos llevan a otros y nos dejan algunas inexplicables reminiscencias, quizá porque haya una misma química literaria o herida que los une. “Las cicatrices también caminan, quiero decir, van con las personas, se mueven” se dice en la página 19 de La acústica de los iglús, igual que los libros, que nos acompañan y nos marcan y también nos señalan el camino. Tres autores en tránsito de convertirse en compañeros de viaje (si no lo son ya) y en líneas de fuerza de muchos lectores, intuyo y deseo, porque como si fuera un misterio trinitario los tres apuntan a un mismo dios creativo, comparten resonancias y ecos, y el uno nos lleva a los otros y viceversa, cada cual con su relevancia en el tiempo.
            Y si cuando leo a Eloy Tizón en Velocidad de los jardines me queda un regusto a J.D. Salinger, con Daniel Monedero lo mismo me lleva a Mark Twain que a Franz Kafka o Wislawa Szymborska entre otros, y en el caso de Almudena me viene a la mente Flannery O´connor. Es solo un parecer o un automatismo sin profundizar demasiado, entiéndase como un mero pespunte sin más voluntad de sastre. “Los libros son puntuales. Llegan cuando uno los merece, nunca antes” –dice Eloy Tizón en la página 25 de Velocidad de los jardines, igual pasa con los autores y las opiniones, pienso yo.
            Tres autores y tres obras que saltan sin red para “estallar las costuras” del cuento. “Al cuento, en contra de lo que se dice, le sienta bien la imperfección y lo roto” –dice Eloy Tizón en su ensayo Cuentos pluscuamperfectos, quizá porque hartos de lo esférico cada día hay más lectores que buscan lo excesivo, lo extraño, lo híbrido, lo heterodoxo… Y si no se hace, si no los hemos leído todavía, hagámoslo, porque una buena cantera de emociones nos espera. “La literatura que de verdad importa no simplifica el mundo, sino que lo vuelve aún más complejo, más desconcertante” –dice Eloy Tizón en el número 5 Cráteres de Marte, quizá como este artículo. Y en esa línea de fuerza confluyen los tres, con sus distintas intensidades, cada uno con su respectiva velocidad y modo de contar, pero los tres con la misma adicción y sorpresa.
            “Todo libro es sagrado, si da con el lector para quien fue escrito” –escribió Jorge Luis Borges. No quiero yo sentirme tan privilegiado, Dios me libre, pero tengo que reconocer que su lectura me ha gustado. Y aquí os dejo, humildemente, estas impresiones de lector, nada más que reflejos. Mucho “compañéxito” y nada de “exisoledad” para todos.

Custodio Tejada
4 de mayo de 2017
Opiniones de lector




domingo, 30 de abril de 2017

LA ACÚSTICA DE LOS IGLÚS de Almudena Sánchez

LA ACÚSTICA DE LOS IGLÚS de Almudena Sánchez



LA ACÚSTICA DE LOS IGLÚS de Almudena Sánchez.
Editorial Caballo de Troya. 155 páginas.

Como una tela de araña o un mapa de constelaciones, la portada de La acústica de los iglús, de Almudena Sánchez, te invita a que abras el libro y lo devores con la intención recíproca de inyectarte una buena dosis de sensibilidad y emociones varias. No es un iglú vacío o hueco, sino un hogar habitado por personajes curiosos y a veces extraños. Es un iglú con acústica de auditorio, con aspecto de crucero y velocidad de iceberg que nos adentra en la matemática de la vida más ingenua y nos introduce en el destello del relámpago, para transformar desde ahí lo cotidiano en algo nuevo, al ofrecernos otros puntos de vista y otros enfoques. “Una crece y está necesitada de relámpagos” se nos dice en la página 150, y eso es lo que ha conseguido Almudena con su primer libro de relatos: un flash que deja sabor a madrugada y a lágrima fresca. Y es que abrir las páginas de este libro, en alguna medida, es encontrarse en el instante preciso ante el espectáculo perfecto: un eclipse (página 110). Porque hila muy bien la prosa, de una manera finísima, íntima, especial (página 113).
            Nos dice la autora en la página 85: “En el arte pasa eso, que las personas se transforman, sufren extrañas mutaciones”. Lo mismo pasa cuando leemos un libro, en  unos más que en otros, es cierto. Y no voy a jalear a Almudena, porque “los aplausos han perdido toda su credibilidad” -nos dice en la página 84- y máxime en este mundo tan mediático, añado; pero sí le animo a seguir por el camino trazado. Yo solamente digo que: “La música (que proyecta este libro) tiene algo evangelizador que no sabría explicar” (página 81), tiene algo adictivo.
                        ¿Nadie echó en falta mi perfume? –dice en la página 138. ¿Cómo no vamos a echar en falta su perfume? Al llegar a la última página y cerrar el libro su olor sigue aleteando en mi mente. Ya veremos con qué música nos sorprende en su siguiente libro, “porque en la vida no nos queda otra que esperar momentos” -nos dice en la página 144. En el caso de Almudena, su momento ha llegado y aunque no ha hecho nada más que empezar, ya va camino hacia los confines del universo, con vuelo de búmeran o teleférico; pero tejiendo con hilos de oro. Según mi parecer de lector.

Custodio Tejada
28 de abril de 2017
Opiniones de lector




sábado, 29 de abril de 2017

FLG 2017

FLG 2017 (del 21 al 30 de abril)

martes, 18 de abril de 2017

MANUAL DE JARDINERÍA (PARA GENTE SIN JARDÍN) de Daniel Monedero

MANUAL DE JARDINERÍA (PARA GENTE SIN JARDÍN) DE DANIEL MONEDERO


MANUAL DE JARDINERÍA (PARA GENTE SIN JARDÍN) de Daniel Monedero
Editorial Relee. 167 páginas. 3ª Edición.

“…saqué el libro de la mochila y metí la cabeza dentro de él como si lo hiciera dentro de un león de papel, esperando a ser devorado o qué” se nos dice en la página 106 de este Manual de jardinería. Igual me acerqué yo a este libro de relatos, expectante, tengo que reconocerlo. Aunque me parecía de entrada, por el título lo digo, algo estrambótico y paradójico, o cuanto menos discordante, ahora pienso que he ahí lo atractivo y lo acertado. Conforme me fui adentrando en su espesura, el curioso que hay en mí se tornó en un entusiasta, en un admirador de la escritura de Daniel Monedero. Todo un descubrimiento. Nos encontramos con un autor que es al mismo tiempo un cuentista, un narrador con alma de poeta y un excelente aforista. “Llamadme Mississippi o Manual de jardinería” son dos grandes relatos (entre otros) que deseas que nunca terminen, y que cuando los acabas te dejan una persistencia en el paladar como el buen vino.

                        ¿Qué es un libro sino un viaje, qué es un libro sino una maleta? “Las maletas tienen su propia respiración… Cada una posee su propio ritmo cardiaco, su diástole y su sístole particular.”-nos dice en la página 106.  Igual que los libros, que muchas veces nos hacen la respiración boca a boca y nos salvan la vida, y otras nos soplan como una brisa placentera mientras nos entretienen de la vulgar monotonía.  Y es que Daniel Monedero no se conforma con poco, porque con su escritura está “cambiando el orden del universo” (página 110). Y quizá lo más reseñable que consigue, es que al lector siempre le chirríen los zapatos al caminar, al leer, en el contexto del relato o fuera del mismo (página 119). En sus cuentos, tan sugerentes, “lo que hay define tanto como lo que falta” (página 107). Consigue crear en sus relatos un ambiente lleno de sinestesias, donde como vasos comunicantes o universos paralelos, nos lleva de un lugar a otro en un par de renglones, o de un párrafo al siguiente, de un pensamiento con aroma de aforismo a una reflexión con acústica de poema, del humor a la sátira, con una gran maestría.

            “Hay una edad en la que es fundamental tener un objeto de admiración cercano y tangible…”(página 137) y ese objeto podría ser este libro por ejemplo, si no dispones de otros  pasatiempos más excitantes. Y hay algo de visionario fallido que puede ser un simple espejismo, ya que se dice en la página 149 “escribo libros que no se venden”; pero eso puede cambiar en cualquier momento. De hecho, Manual de Jardinería (para gente sin jardín) ya va por la tercera edición.

            Y es que cuando terminas de leer este libro de Daniel Monedero, descubres que estás unido a él para siempre por el hilo fuerte y antiguo  (página 113) de la buena literatura. Ya en el prólogo, Matías Candeira nos apunta que sospecha que es un libro destinado al culto, y no se equivoca. Más aún, ¿por qué no pensar que está ungido para ser un clásico? El tiempo dirá.


Custodio Tejada  (Abril de 2017)




lunes, 6 de febrero de 2017

PATRIA de FERNANDO ARAMBURU

PATRIA de Fernando Aramburu


PATRIA de  FERNANDO ARAMBURU. 648 páginas. Tusquets Editores.

Año 1. Nº 26. Mayo 2017. WADI-AS Periódico de la Comarca de Guadix. Actualidad y cultura.

PATRIA de  FERNANDO ARAMBURU. 648 páginas. Tusquets Editores.


Para empezar quiero advertir que este no es el trabajo ni de un crítico ni de un “reseñista”; sino la opinión de un lector que quiere comunicar las impresiones de su lectura, nada más y nada menos.

            Patria es la historia de dos familias vascas enfrentadas por el terrorismo que contada magistralmente por Fernando Aramburu merece la pena leerse, nunca mejor dicho. La trama, dividida en capítulos, 125 ventanas de un autor omnisciente, avanza en oleadas de argumento que va y viene, que avanza y retrocede (como si el ritmo del mar estuviese dentro de los párrafos), con una exquisitez narrativa para deleite del lector. Y que para sorpresa nuestra acaba con una mirada y un abrazo entre Miren y Bittori, las dos matriarcas vascas. Acto que erige el autor como un último deseo de reconciliación que deja en el aire, con el perdón como único horizonte liberador que puede cerrar el círculo: “pedir perdón exige más valentía que disparar un arma, que accionar una bomba” –se puede leer en la novela. Y si algún lector le desagrada que se revele de alguna manera una pequeña parte del final, le ruego se tranquilice, porque como todos los clásicos y las buenas historias, su grandeza literaria está más allá de la sorpresa de la primera frase o del desenlace final. Lo realmente importante de esta novela –PATRIA- no es el principio ni el final; sino lo que sucede entre medias y cómo se cuenta, ya que la verdadera intriga de Patria está en la intrahistoria que refleja con maestría y que se convierte en testimonio preciso y clarividente de un momento histórico, dibujado a la perfección con unos personajes extraordinarios, especialmente Arantxa.
Según dice Fernando Aramburu en una entrevista: “Hay un atentado de ETA que me conmocionó especialmente, sin que eso signifique que los anteriores no fueran terribles, fue el del senador Enrique Casas Vila en 1984”. Vaya desde aquí pues, desde Guadix, la patria chica de Enrique Casas mi enhorabuena y la gratitud por haber escrito un libro excelente que quedará como referente, no solo por su calidad, valor y coraje literario, sino también por ser un reflejo bastante veraz de una época cruel y dolorosa. En mi opinión. Y si como bien dice el propio Fernando: “Yo no he escrito –Patria- para juzgar a nadie”, yo tampoco lo he leído con esa intención, pero sí la he leído con interés y disfrute, y os puedo asegurar que es una gran novela que debéis leer si os gusta la buena literatura. Y lo comparto.

Custodio Tejada
5 de febrero de 2017